Seguro que ya han escuchado varias veces las demandas campesinas contra el gobierno central. Pero después de la emergencia en el Cusco, los problemas se agudizarón. Ayer, en la movilización que protagonizaron casi mil agricultores y ganaderos por las principales arterias de la ciudad, buscamos entender sus molestias y conversamos con algunos de sus dirigentes:

“El agro está abandonado por las autoridades nacionales. Esta marcha es el inicio de lo que será pronto una jornada de protesta macroregional (junto con Apurímac, Ayacucho, Huancavelica y Puno). Un 80% de las hectáreas agrícolas de la región está siendo perjudicado. Es una burla que el seguro agrario sólo destinaría 400 soles por hectárea afectada en los cultivos de papa y maiz; por esa medida, nosotros requerimos unos 3600 soles y que funcioné un crédito suplementario para la reconstrucción de nuestras viviendas”. Declaró visiblemente molesto Fermín Quipe, Presidente de la Federación Agraria Tupac Amaru (FARTAC), después de entregar su pliego de reclamos a la Gobernatura del Cusco.

Existen en la ciudad, cuatro instancias donde los campesinos buscan representatividad: comunidades campesinas, ligas agrarias distritales y provinciales, FARTAC y la Confederación Nacional Agraria (CNA), de esta última, su principal representante, Antolín Huascar manifestó que  “desde la reforma agraria, las políticas gubernamentales son incoherentes, un ejemplo claro es Sierra Exportadora. Los pequeños produtores tienen las de perder. Lamentablemente a las autoridades poco les importa la perdida de pequeña agricultura”.

Ambos dirigentes fueron enfáticos en señalar que es prioritaria la  declaratoria de emergencia del agro regional por 180 días más. Entre las agitadas arengas, un volante furibundo nos es entregado. Llama la atención su frase final: “La tragedia del campesino, es la tragedia de todo el pueblo cusqueño”.

Foto y texto: César Alberto Venero Torres.

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