Debemos suponer que los publicistas encargados de la campaña para recuperación del turismo receptivo en la ciudad imperial, Cusco Pone, elaboraron el concepto sobre la marcha. Se les ocurrió  resaltar la idea de ciudad divertida, juerguera y a mitad de precio. Bueno, no pidamos postales falsas pero ¿interminables luces discotequeras sobre las Plazas de Armas? o, acaso ahora,  ¿el público objetivo es interplanetario? Los marcianos llegaron ya.

Cierto es que, el “Cusco Vive del Turismo” pero creemos que este es el momento ideal para impulsar un buen Plan B: se debería fomentar la creación de otros sectores productivos o tratar de abordar la llamada industria sin chimeneas desde un punto de vista más inclusivo, beneficiando responsablemente tanto a los visitantes como a los pobladores. Eso sí, sin perturbar el entorno tradicional y menos su equilibrio ecológico. Tarea urgente para el presente.

Imagen de acá.

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