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Videíto manda: Cuando se pregunta sonseras


Toma nota colega, primero te vacilarás  y luego, en silencio recordarás.

Vía el blog Clases de Periodismo

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Cuando la vida es una caricatura

Rodolfo Manga (Der.) acompañado con dos de sus importantes creaciones: su hijo Rodolfo y un retrato para recordarlo siempre.

Con sus caricaturas, el artista Rodolfo Manga (La Convención, 1935) ha logrado que se le reconozca tanto por la destreza de sus manos como por esa manera tan peculiar de captar detalles de las personas que lo rodean. Parlante conversó con él a propósito de la publicación de El artista hace lo que le da la gana, una compilación de sus mejores ilustraciones que constituye un singular testimonio gráfico de los personajes del Cusco.

Un lienzo a medio terminar es lo primero que capta mi atención en la sala de Rodolfo Manga Alosilla. Ya llevamos algunos minutos de entrevista y a veces mis ojos se dirigen hacia ese trabajo aún inacabado. Al hablar, don Rodolfo siempre se toma su tiempo. Parece pensar bien qué va a decir. Sin embargo, sabemos que si sus palabras no son suficientes, están sus manos para expresarnos todas sus ideas. Lleva años haciendo de sus certeros trazos y pacientes retoques una singular radiografía de la vida cultural del Cusco.

A punta de ironía

Manga aprendió a dibujar a los siete años en la escuela. Dice que su tío José Aragón fue el primero en ver su talento para el dibujo.

Egresó de una de las primeras promociones de la Escuela de Bellas Artes del Cusco en 1949 y un año después obtuvo una beca en Cerro de Pasco. Sin embargo, fue su paso por la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (UNSAAC) lo que lo convirtió en un verdadero mil oficios del arte. Diseñó los más curiosos logotipos, reprodujo fielmente manchas solares desde un observatorio y hasta rotuló cientos de diplomas con letras góticas. “Me dediqué mucho tiempo a dibujar plantas para publicaciones científicas de la Facultad de Ciencias Naturales. Gracias a ello comencé a perfeccionar la técnica del puntillismo”, confiesa Manga y nos aclara que algunas de esas ilustraciones se encuentran empolvándose en el Museo de Historia Natural, del cual también fue fundador.

Quizás esas singulares ocupaciones ayudaron a don Rodolfo a desarrollar su talento, perfeccionar su depurada técnica y encontrar un estilo inconfundible. Inclusive los destacados personajes del entorno universitario de ese entonces le dieron muchos insumos para la travesura gráfica. Un sinnúmero de docentes, trabajadores administrativos y dirigentes fueron retratados con pocos trazos y con grandes dosis de ironía. El autor solo recuerda una queja (la del poeta y quechuólogo Andrés Alencastre) y es claro en señalar: “Mi caricatura siempre fue seria y la intención nunca fue ridiculizar u ofender a nadie. Nunca cobré por esos dibujos”. Aunque a Manga le alegra saber que se resalten sus obras, lo que más desea es que las actuales autoridades universitarias repliquen iniciativas como la del Taller 82, una asociación de artistas plásticos dentro de la UNSAAC que impulsaba actividades culturales en claustros y bibliotecas entre estudiantes y creadores. El maestro vuelve a esbozar una sonrisa al recordar sus ya míticas sesiones de Poesía ilustrada junto al también legendario Raúl Brózovich.

La tinta no se jubila

El lapicero Rotring especial que usa Rodolfo Manga para dibujar tiene casi mi edad. Me lo enseña como si me presentara a un amigo. Después de la última mudanza, su estudio se ha reducido; sin embargo, todavía son prolongados los periodos de sosiego entre boceto y trabajo. “Un bodegón en puntillismo me puede tomar meses. La luz y el volumen de las cosas requieren mucha paciencia”, sostiene Manga. Luego añade que el libro que compila sus mejores trabajos (El artista hace lo que le da la gana) fue más “un pedido de sus amigos y familiares. La gente se ha culturizado, ahora ve con mejores ojos al dibujante”.

Don Rodolfo cree que el arte le dio mucha satisfacción espiritual a su vida. “El verdadero artista no se deja influenciar por otros, un creador debe creer en lo que quiera”. Y a pesar de que enviudó hace un par de años, Manga conserva el optimismo en estos días fríos gracias a sus doce nietos y a sus hijos, de los cuales, uno es un premiado escultor en plata. “No hay mejor herencia que la estimulante creatividad”, pienso mientras vuelvo a observar aquel gran cuadro todavía sin concluir.

Artículo “La caricatura en serio” publicado originalmente para la Revista Parlante 107.

Texto y fotos: César Alberto Venero Torres

Imágenes de acá

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FotoContacto: Miedo 2011

Este afiche asusta cada vez más en el paradero de la Urb. Las Joyas – San Sebastián.

Foto: César Alberto Venero Torres

Imagen de acá.

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Video-Reporte 10: De Cannes a Cusco (Entrevista a Roger Neyra)

Roger Neyra, es un documentalista peruano cuyos trabajos son seleccionados, premiados y comprados en los más importantes Festivales de Cine del Mundo. Hace unos meses, gracias a las coordinaciones de Marco “Piticlín” Moscoso pudimos ver (en el Estudio club) una buena parte de su importante filmografía. Antes de la presentación, Roger nos regalo unos minutos para conversar con él sobre sus motivaciones en el mundo audiovisual y otras cosillas más.

Una producción en video de El Caminerito

Entrevista: César Alberto Venero Torres.

Cámara y edición: Marco Panatonic.

Luces: Marco Moscoso.

Asistencia: Lauria Romero

Para conocer más sobre Roger Neyra puedes ver este enlace del Caminerito.

Mira el trailer de “Q´eros, hombres de altura” (2009). El cortometraje multipremiado de Roger Neyra.

Dato: Casi siempre Roger Neyra trabaja con el mismo equipo técnico en sus cortometrajes.

Q’eros

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Por más noches de paz y reflexión

Desde PrensaContacto hacemos votos para que ese espíritu solidario te duré más tiempo que el te toma decir: Feliz Navidad y próspero año nuevo.

Foto: César Alberto Venero Torres

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La historieta cusqueña demanda

Acaban de salir dos publicaciones dedicadas al humor gráfico local:

La edición 30 de la Revista Chillico.- Algo con lo que los funcionarios apristas ya deben acostumbrarse. En el  editorial se da cuenta de una crítica de Juan “Cuy” Acevedo a esta revista calificandola como grotesca y que en ocasiones se deja ganar por el grito antes que por la risa. Opinión válida pero que no me detiene para felicitar los trabajos de Roberto Ojeda Escalante con su personaje de pocas pulgas El Perro del Hortelano, Jaime Araoz Chacón con la historieta en quechua Mina y la dirección de César Aguilar, quien incluso se da maña para entrevistar en la sección Nuestra Gente al a veces incomprensible músico Rafo Raéz. 4 soles en todos los quioscos que no estén cerca de “la Casa del Pueblo”.

Qosqópolis, catálogo del Festival de humor gráfico y caricatura del Cusco.- Vaya sorpresa pero que pasa un tanto desaspercibida. En este folleto además de encontrar con los trabajos de algunos “chillicos boys”, nos permite (re)descubrir la obra (del ahora jubilado de las tintas) Enrique Cerillo – Quique con sus detallados dibujos. También resaltan la imaginación de Fabrizio Rivas Marmanillo con su Ranapocalipsis, las calenturientas desventuras de Blac Poncho (Alter ego de John Rodríguez) y el fuerte trazo de Fitzgerald Barazorda Cjuno. Para los nostálgicos: retratos elaborados por los maestros Rodolfo Manga y Juan Bravo. Entrega gratuita si vas al Festival que va hasta el 20 de diciembre en el Teatro Municipal del Cusco.

Y a ti, ¿Qué te personaje público te hace reir y por qué?

PrensaConTacto regalará una revista Chillico 30 a la mejor respuesta que llegué antes del jueves 23 de diciembre a este post. Importante colocar nombre completo, correo electrónico y número de DNI.

Texto y foto: César Alberto Venero Torres

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La pregunta de los 5 millones, 937 mil 188 nuevos soles con 59 centavos

¿Qué ves en la foto?

A) La construcción de la nueva arca de Noé previa al apocalíptico 2012.

B) El nuevo local de entrenamiento para el sufrido equipo del Cienciano.

C) Un ¿innecesario? Bypass (obra del Gobierno Regional Cusco en el distrito de Wanchq) para una zona de transito moderado y que peligrosamente está muy cerca a las residencias.

Respuestas:

Si tu opción es la C, tal vez tengas razón.

Si marcaste B, te llamaremos iluso.

Si respondiste la A, no hay nada que hacer. Eres un imbécil .

Consultaremos con especialistas.

Foto: César Alberto Venero Torres.

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No por mucho calentar el asiento…

...te salen las ideas en la oficina.

Foto: César Venero

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Pecaditos a la norteña

No hagas caso... ...son rumores, son rumores.

Ya pasó tiempito de este furibundo artículo norteño (lamentablemente se “traspapeló” en los oscuros sotanos de un disco duro malogrado). Lo reelemos sorprendidos encontrando puntos de conexión con la realidad artística local. Para analizar:

 

NUEVE PECADOS CAPITALES EN EL QUEHACER LITERARIO – La huachafería disfrazada de contraculturalidad

Por Nicolás Hidrogo Navarro (por siaca, el autor tiene su feisbuk)

Soy un convencido que el excesivo provincialismo e inmadurez del que habla mi compañero de generación Luis Heredia González, en un virulento artículo “La lumpenización de la actividad cultural en Chiclayo”, hace un año atrás, ha generado que muchas veces se cometan excesos bajo la fachada de hacer cultura o darse ínfulas de poeta, pintor, escultor o artista en general. Y es que a veces, en provincias o la misma capital, ronda un virus mediocre y huachafo de que ser poeta o artista en general es sinónimo de ser un desarrapado, rufián o beodo o un resentido y desadaptado contracultural. Y muchos lo han creído y hasta se vanaglorian y hacen apología de vivir en la autoindigencia, al filo del abismo, por el sólo hecho de darle la contra “al sistema”. Al sistema le importa un pepino que vivan o mueran los poetas. Los artistas se deben al pueblo y debe importarles presentarse con la cara límpida y el corazón purificado. El arte no es insurrección cuando autodestruye, sino cuando construye y edifica en la conciencia colectiva un “sueño de pongos” ante la justicia divina y la justicia del colectivo de los hombres. Confunden la libertad creadora con el libertinaje de la personificación y socialización de su propia obra creadora y como producto estético. Más aún cuando reciben algún premio o salen en una nota periodística o hacen sus propios publicherrys, adoptan poses e ínfulas de divos. Eso significa no estar preparado ni para triunfar ni para fracasar. Eso es pura acrisolada mediocridad, inmadurez y pedantería barata.

¿O es que acaso todos los artistas son seres sublimados que buscan en el arte su propia guillotina de suicidio y pretenden regar la perversión de sus malogradas y atormentadas vidas, para estar acompañados en su propia desgracia? ¿Tienen derecho de macular algunos seudoartistas y prostituir la imagen de los demás y pasarlos de la faz azul a la negra imagen antisocial? Tienen derecho todos los que quieran atosigarse de sustancias dañinas y matarse siete veces al hilo, pero no tienen derecho de trasmitirle es misma idea a los demás. La literatura es vida, es pedagogía del alma y la ternura, seriedad, respeto, arte, esteticismo y hasta si se quiere rebeldía transgresora y magnificencia del espíritu humano.

No le hace mucho bien, ni dignifica que los artistas se presenten con esa imagen desaliñada, vandálica, lumpenezca, como chúcaros y bárbaros salvajes apestando alcohol o afeando la ciudad con sus disquisiciones en la vía pública. Al pueblo –lectores- sí le importa que los verdaderos artistas sean seres equilibrados (contraproduciendo con su desequilibrio creativo o su contravención social e ideológica y estética). Un artista es un ser público y un paradigma para los demás. No puede etiquetarse a un artista como un enfermito autodestuctor que como su mundo interior está destruido, quiera destruir el mundo de los demás para estar igualados. Debemos desmitificar esa justificación simplista y reduccionista que “lo que importa es el producto estético y no quién lo produce”. Poeta y poesía están íntimamente ligados como la cara de una misma moneda. Claro que las biografías van acompañadas de los textos y cuando hay una justa correspondencia entre lo que pregona en su poesía lo sea en sus actos. Como ser humano y lector, prefiero un sólo buen gesto y acto de poeta a que mil buenos versos de un simple versificador artificial.

1.- Pose de divo.- Publicar o ganar algún premio o reconocimiento literario a algunos les hace daño, los eleva a las nubes y se creen los mismos herederos del Olimpo de Zeus. No sólo los aleja de los lectores o admiradores, sino que los hace antipáticos, odiados e insoportables.

2.- Egolatrismo, síndrome del yo-yo-yo-yo. - Se genera una enfermiza monserga que como otros no hablan de él, él mismo está pregonando lo que hizo y no hizo. Toda la noche la pasan hablando de sí mismo. Siempre están vocingleando de sí mismos con una recargazón de hartazgo y magnificando hechos. Se convierten en personajes egomaníacos. “El dios de la poesía, el único e insuperable”, “Mi próximo viaje a Francia”, “Mis próximas novelas o libros que aún no lo escribo pero ya tengo el prólogo”.

3.- Inventando desfachatados titulachos y autocondecoraciones - Típica y huachafa costumbre de inventar baratarias y títulos nobiliarios culturales y autoconcederse premios y autoreconocimientos. Se inventan cargos como Embajadores Plenipotenciarios de la Poesía ante la Galaxia de Orión, Procónsules de la literatura mundial ante Ganimedes, el Jerjes de la poesía, etc. Mandarse hacer un centenar de medallas oropelosas para que se simule que otros le dan y tener el pecho con más medallas que general ruso de la Segunda Guerra Mundial o el propio ugandés Idi Amín.

4.- Pasión por el publicherry: autobombo.- Manida y enfermiza pasión de alabar y ensalzar así mismo su obra de manera narcisista, muchas veces sin que compare con la de otros ni tenga en sí calidad. Convertirse en el propio creador, lector, editor, agente literario, comentarista, crítico y propagandista de la obra producida. Manía enfermiza de buscar como sea enviar autoartículos, autorreportajes, autoentrevistas donde el centro sea el “grandilocuente poeta, o sea él mismo”, en cualquier espacio para automarketearse o a veces utilizando a terceros como fachada. Es la reventadera de cuetes o el famoso autopampeo y la echadera de flores gratuita. Es pagar o suplicar para que se publique, lo que normalmente no lo harían los medios por la inexistencia de calidad.

5.- Extravagancia y contraculturalidad como estrategia.- Modalidad adoptada por algunos de hacerse los extraterrestres, parecerse excéntricos reventando vidrios del vecindario a lo Jimi Hendrix con su guitarra, o llamando la atención a lo Marilyn Manson, emulando anacrónicamente a Baudelaire o Rimbaud, o fingirse lunáticos, o pretender superar la marca de alcohol en su cerebro a Rubén Darío o Hemingway, maniáticos, hacerse los raros esquizofrénicos, los complicados gongorinos e ir contra la corriente por el sólo hecho de salirse del montón. Es romper cualquier canon inflando los cachetes y hacerse como el que no posa la vista en nadie y sacar el miembro y orinarse en los parques, detener el tráfico, patear puertas, meterse unos tiros y andar maloliente, con una barbita a lo Whitman o disfrazado de poeta con una gorrita a lo Pablo Neruda o no dejarse fotografiar porque se es muy importante y hay que pagarle o suplicarle.

6.- Borrachito perdulario plazuelero.- El típico desnaturalizado. “Ser borrachín me hace más poeta y me da caché y etiqueta de intelectual místico y misterioso. “Todos los grandes poetas fueron borrachos”. “Me inspiro mejor cuanto tengo harto alcohol en el cerebro”. “Para que la gente sepa que soy un poeta debo de embriagarme a la vista de todos”, “Oe tío, ármame un burrote, porque con un troncho no me alcanza más que para inspirarme un poema”.

7.- Sólo me junto con poetas consagrados. - Típica posición marginadora a los poetas noveles. La clásica actuación circulera y selectiva, las pequeñas mafias que determinan quién es y no es poeta y quién debe y no debe participar en un recital o estar en sus contactos y relaciones. “Sólo me reúno con gente que sea consagrada”. “Sólo asisto a eventos donde venga alguien de cartel, porque no puedo mezclarme con la chusma o los chibolos que recién están empezando”.

8.- Armo mi grupo y sólo me autopromociono. - Clásica actuación individualista egoísta y personalista que busca sólo dar a conocer al jefe de la pandilla. El resto no amerita que se le difunda. Es para levantarle la autoestima al que la tiene caída.

9.- El perro del hortelano sale calato.- Como yo no hago, que los demás tampoco hagan. Me interesa que los demás fracasen en sus eventos para estar igualados. Hay que buscar la forma de que pasen por desapercibido o boicotearle su evento para que nadie asista.

Cualquier coincidencia con alguna actitud o forma de actuar, es mera coincidencia. Así es nuestra farándula literaria cultural, en algunos casos.

Pero la poesía o la actividad literaria, por encima de estas banalidades cursis y vanidades propias de los espíritus sobredimensionados de nuestros poetas sin control ni capacidad de autocontrol, es más que eso: la poesía es un sublime rayo de luna que ilumina la completa oscuridad del hombre hasta hacerlo tiritar de emoción, junto a una ventana desierta y añosa. La actividad literaria es una magnífica oportunidad de ensanchar la promoción colectiva y hacer que los poetas se conglomeren y todos salgan a flote, con su oportunidad de igual a igual, dejando atrás esos resabios egolátricos e infantiles que sólo demuestran: eximio poeta en el verso, pero un gran pendejo como persona.

Lambayeque, setiembre 21 de 2009

Foto (solo referencial): César Venero  

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A pesar de todo siempre serás el mejor

Nunca es tarde para dar sorpresas. Feliz día Papá.

Una gracia de PrensaConTacto.

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